Me acerco y me miras,
suspiro un deseo,
pero aún así te retiras.No se qué te veo,
sólo siento que me miras,
pero en cambio no creo.Oh, mi dulce mirada,
ajena a mis anhelos,
si supieras de desvelos,
cuanta fortuna dada.Oh, mi bella sonrisa,
cuanta tristeza en tu mejilla,
corazón despojado de su silla,
¡cómo bailar esta isa!.Preferiría contemplarte de forma firme,
sin la ausencia de un escondite,
tierno y puro alcanzarte el rostro siempre,
no sin ello amarte sin quite.Ojos de eterna armonía,
que recubren mi tardanza,
reposo de extraña confianza,
delito de mi inmoral osadía.
Mi osadía inmoral
1 Respuesta hasta ahora »
Comentario RSS · URI para TrackBack.
marianna escribió,
agosto 30, 2009 @ 10:09 pm
desde el primer verso caí presa de este poema…me endulzó la tarde. Gracias